¿Cómo reconocer el dolor en mi gato?

La mayoría de los propietarios de perros pueden reconocer, con relativa facilidad, cuando su mascota presenta algún tipo de dolor. A pesar de que no puedan identificar con certeza cuál es el origen, es muy posible que puedan identificarlo.

Cuando hablamos de gatos, identificar que le ocurre algo no tiende a ser tan sencillo, en muchos casos, el propietario va a identificar un cambio de conducta en el animal, sin relacionar que el mismo, es una manifestación de dolor, especialmente cuando se trata de un dolor crónico. 

El dolor es un mecanismo de protección presente en los animales, cuya función fisiológica es indicar al sistema nervioso que algo no está bien. El dolor va a variar en intensidad dependiendo del grado de lesión y las características propias del individuo, como: Edad, sexo, raza y especie.

El gato doméstico actual desciende de una línea de gatos silvestres, que se caracterizaban por ser solitarios, muy territoriales y alimentarse de pequeñas presas. Debido a ello, el gato instintivamente oculta el dolor, con el fin de evitar exteriorizar debilidades que podrían volverlo vulnerable a un ataque de un depredador o de otros gatos.  Esto lo diferencia enormemente de los perros, que al ser un animal que vivía en manadas organizadas, podía permitirse exteriorizar debilidades, al verse protegido por los otros miembros de la manada. 

Por lo explicado anteriormente, las manifestaciones de dolor del gato doméstico tienden a ser más sutiles, pero, pueden identificarse si se sabe dónde mirar. A continuación, se enumeran algunas de estas manifestaciones: 

1. Disminución del acicalamiento. Un animal con dolor va a evitar realizar movimientos que puedan empeorarlo al cambiar de posición, especialmente si el dolor es producto de un proceso de osteoartritis, siendo relativamente común en gatos mayores a diez años. 

2. Cambio de temperamento. Un gato con dolor va a ser, en términos generales, más agresivo y evasivo, lo cual es un mecanismo de defensa para evitar lo que él podría interpretar como posibles agresiones. 

3. Disminución de saltos y escaladas. El dolor va a evitar que el animal tienda a realizar actividades que lo exijan desde un punto de vista físico.

4. Emisión de sonidos, como bufidos y gruñidos. Éstos pueden presentarse en algunos casos, pero las vocalizaciones son con menor intensidad en comparación a la especie canina. 

Otras manifestaciones son percibidas únicamente durante el examen general, realizado por un médico veterinario, como lo son un aumento en frecuencia cardiaca y respiratoria, mucosas pálidas y en algunos casos hipertermia (aumento de la temperatura corporal). 

Si se detectan estos signos, la mejor opción siempre es llevar al animal a la clínica veterinaria con la finalidad de que un médico veterinario pueda realizar el diagnóstico de las posibles causas. En caso de dolores crónicos como osteoartritis, es posible que el animal tenga que usar medicamentos el resto de su vida, lo que en sí puede ser problemático, ya que los gatos tienden a ser más sensibles que otras especies, al uso de antiinflamatorios no esteroideos.

Una opción de tratamiento natural para el manejo del dolor es el medicamento veterinario Himpyrin® jarabe del Laboratorio Himalaya, cuya formulación a base de plantas medicinales ayurvédicas, le proporciona características útiles en felinos. Himpyrin® jarabe puede ser usado tanto en gatos, como en perros, por un periodo de tiempo prolongado, sin causar el efecto tóxico que suele asociarse al uso de antiinflamatorios sintéticos, lo que lo hace una excelente opción en el control de dolores crónicos.

3/8/2020
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